El amor empieza por nosotras

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Siento que algo está cambiando y eso me gusta, Estoy descubriendo lo maravillosa que soy. ¿Algún día podremos sentirnos seguras de decir esto sin sentirnos culpables o sin temor de caer en soberbias?

El amor empieza por nosotras

Las mujeres no somos conscientes de nuestro potencial, hemos estado tanto tiempo reprimidas a través de la historia que ahora que hemos ganado territorio, nos encontramos sueltas en plaza, habiendo perdido el norte, tratando de adoptar costumbres de los varones como estilo de vida, en nuestro afán de desear obtener la misma independencia que ellos parecen tener, pero no es suficiente, aun nos seguimos sintiendo vacías. Nos vemos inmersas en relaciones pasajeras o infelices porque aún no conquistamos totalmente nuestra autonomía, si las mujeres viviéramos de un modo más positivo, sin dependencias emocionales y sin intentar copiar todo lo que hacen los varones, cambiaríamos a la humanidad.

Muchas de nosotras hemos sido por siglos, las más grandes machistas del mundo, debemos empezar a cambiar las cosas, si queremos un mejor futuro para nuestros hijos. Aun no existen mujeres que exijan leyes en donde haya una igualdad no respaldada por un feminismo fanático ni de doble moral,  sino por el mero hecho del conocimiento de las verdaderas realidades y necesidades que las mujeres tenemos, sin victimizarnos y siendo conscientes de nuestra valía personal y nuestra implícita condición de ser humano, solo por poner un ejemplo, en el tema de la violencia, tema que es muy recurrente, es increíble cómo han mejorado las denuncias, debido a que hay una mayor promoción en saber qué hacer cuando suceden estas cosas, pero casi todas estas denuncias son provenientes del sector femenino  y nadie se fija en que los varones muchas veces sufren también de violencia por parte de una mujer, sin embargo han sido criados pensando que denunciar que su esposa les pega es un motivo de burla. Los hombres también sufren por el machismo y por el papel que nos han acostumbrado a creer, no existe el sexo débil, todos somos iguales.

Debemos animar a más mujeres a que se presenten a un cargo tan importante como el ser presidenta de una nación, debemos de dejar de tener miedo y dejar cosas solo para ellos, tomar las riendas de nuestra vida y no esperar que ellos se hagan cargo de nosotras, de nuestras necesidades de afecto, de amor e incluso de nuestra economía.

Las mujeres no se dan cuenta que las que buscan un amor constante y van de pareja en pareja, solo están demostrando que no tienen amor dentro y sienten que la otra persona debe complementar, muchas mujeres tienen una baja autoestima que se remonta a la infancia y a los patrones de vida que representaron nuestros padres, veíamos a una madre que se desvivía por atender al esposo, que se desesperaba si aparecía otra en la vida de él y para no perderlo se hacían de la vista gorda, pues bien, así hemos crecido y aprehendido como es una relación, es hora de romper paradigmas, dejar de victimizarnos, dejar de culpar a los hombres, nosotras podemos criar a nuestros hijos de distinta forma, todo está en nuestras manos.

Ya basta de decir que todos son iguales, somos nosotras las únicas que hemos dejado por siglos que tengan todo el poder de nosotras, de nuestros hijos y hasta de todo el mundo que conocemos.

Empecemos con el hermoso ejercicio de intentar ser felices con nosotras mismas un domingo por la tarde o dándonos un gustito solo porque queremos agradarnos a nosotras mismas, a nadie más. Que les parece si aunque sea solo por un día se ponen el mejor vestido, la mejor lencería, se ponen crema, se maquillan, usan esos hermosos tacones que guardan para ocasiones especiales y salen a cenar algo delicioso sin nadie más, sin necesidad de un hombre, por ultimo ni de una mujer, no es necesario que alguien vea lo hermosa que estas, lo único importante es que tú lo sientas para ti, que te agrades ese día, que te engrías, que te sientas maravillosa, porque lo eres.

Las mujeres hemos cargado con el peso de la humanidad por siglos. El tipo de relación que tienes es exactamente el reflejo de lo que fervientemente crees en ti. Deja de criticarte y de criticar a los demás, cada uno tiene su tiempo para avanzar, es hora de que tomes las riendas de tu vida y te responsabilices, la única dueña de tu felicidad eres tú.

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Yo soy trabajadora social

El día comenzó como cualquier otro día, un poco de sol,  me dirijo al trabajo, casi llego tarde, me dirijo apuradísima a la estación, en el bus me encuentro con una amiga de la infancia, Diana que gusto me da verte, ¿desde cuándo no nos vemos? ¿14 años? ¿Quizás un poco más?, pero si estas igualita.

– hola…..fulanita de tal, bien, muy bien, gracias, yo también te veo muy bien, a decir verdad ese fue un cumplido algo obligado.

Pero dime, ¿a que te dedicas?, ¿qué estás haciendo por la vida

-Bueno yo soy trabajadora social.

Pues déjame decirte que te sienta muy bien, se te ve feliz, además siempre te gustó participar en ese tipo de cosas sociales, ¿no?, sonrío…..después de una apurada y obligada charla de 3 minutos e intercambio de números telefónicos, redes sociales y demás, ella se baja en la siguiente parada y yo me sigo dirigiendo a mi destino, por fin ya voy a llegar, y en el camino voy preguntándome a mí misma si realmente se me verá así de feliz o también habrá sido solo un cumplido.

¿Porque escogí esta profesión?, me quedo pensando aproximadamente unos cinco minutos más, ¿Qué pasa? Diana, tu amas esto me respondo yo misma y creo que ahora lo digo en voz alta, me doy cuenta  de que la señora sentada a mi lado y que lee el periódico del día me mira consternada, realmente es lo que quieres, me respondo… Pero ¿acaso necesito de alguien para que me recuerde lo bendecida que soy? y es que supongo que por momentos las personas podemos tener  la visión más clara del planeta y podríamos comernos al mundo entero si es preciso, muchos tenemos ¡tantos planes!,  pero a veces nos dejamos llevar por el miedo, miedo a enfrentar todo ese mundo que dicen no es tan grande como parece, pero ¿no deja de intimidar verdad? y otras tantas sentimos que pudimos haber hecho algo más.

Supongo que es un síndrome de que pasan los años y sientes que perdiste mucho tiempo sin hacer muchas cosas que tu pensaste que para estas alturas en tu vida ya las habrías hecho, que de pronto para tu edad ya deberías estar con 50 mil títulos más y luego ves a muchos jovencitos, adolescentes, niños aún en los colegios y hasta recuerdas con nostalgia  aquellas amistades de barrio, las veces que osaste fugar del colegio, las tareas hechas  a último momento, las actuaciones, la formación de los lunes, que si el himno nacional, que si la poesía del día de la madre, etc. Quisieras regresar al pasado.

Iba pensando en toda esa conversación existencialista y laboral conmigo misma, cuando de pronto llego al trabajo y me bastó tan solo un segundo para obtener la respuesta y darme cuenta de que no hay otro lugar mejor para mi en esta vida que no sea éste y que todo en nuestro mundo es tan preciso, tan bien estudiado por alguna fuerza superior, que absolutamente todo tiene razón de ser y que no hay necesidad de ser una súper heroína para que te pasen cosas especiales. Los milagros suceden todos los días.

Me bastó con ver sus sonrisas, aquellas a las que cuando veo su alma a través de aquellos ojos ya cansados me hacen comprender que tuve que haber hecho algo bueno en mi vida para obtener tan lindo regalo y que tengo la certeza de que efectivamente es esto lo que quiero hacer toda mi vida, sé que cuando me dicen, Srta. Diana que bueno que vino hoy, la estuve esperando, hay señorita, adivine lo que me ha pasado…, muchas gracias, Srta.  Ud. siempre tan linda conmigo, o simplemente…que Dios me la bendiga Srta. diana…etc., etc., etc….no solo me doy cuenta de que realmente es lo que quiero, sino que es lo que AMO hacer, que no me cansaría nunca de hacer lo que hago y no solo por cosas lindas que me puedan decir,  que vamos ¡es un gran aliciente!, es algo más, es un lenguaje que solo conocemos ellos y yo, un lenguaje diferente, la alegría de vernos todos los días, de compartir momentos juntos, de transmitirnos esperanza, de entender cosas simples y que la vida es muy bonita a pesar de…….,  ENTONCES, ya no hay quejas, no cuestionamientos, no absurdos eternos, NO MIEDOS, no nada…..ellos le dan mucho sentido a mi vida, los quiero muchísimo y le pido a Dios que me deje seguir cumpliendo las metas que tengo, en los que por supuesto ellos están incluidos. No pierdas de vista las cosas que te hacen feliz y están al frente de tus ojos. ¡Que no se te olvide!.

Diana Hidalgo

Escritora Peruana